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sobre Pacheco

Esto fue lo que pasó...

Era pleno verano y me encontraba navegando de Estocolmo a Helsinki en una especie de retirada momentánea entre esas dos grandes ciudades; era el día de mi cumpleaños número treinta y siete y bastante tarde cuando por fin cayó el sol y, a pesar de la inmensa oscuridad del cielo, un haz de luz permanecía moviéndose en el horizonte. Me senté en la popa para disfrutar de ese espectáculo natural cuando de golpe, con la fuerza de un rayo, entendí que debía dejar la ciudad, el ruido, la contaminación, el tráfico; un llamado que no podría ignorar.

El deseo de cultivar mi propia comida, respirar aire fresco y borrar el carbón en mis huellas crecía a medida que avanzaba con la investigación para llevar esa pulsión a cabo. El primer resultado derivó, sin muchas dudas, en que la forma de materializarlo sería mediante un B&B auto sustentable en algún sitio agreste, virgen.

Buscar el lugar ideal fue el paso inmediato; cada fin de semana manejé por todas y cada una de las rutas de Ecuador hasta que un día, casi sin querer, leí un anuncio en el periódico que decía “Hermosa casa de madera junto al río, dos acres de terreno cerca del bosque nublado de Ecuador”. A la mañana siguiente, con urgencia y determinación, conduje por la espina zigzaguente de la ladera de los Andes para descubrir uno de los paisajes más imponentes que haya visto antes.

Mientras descendía por Cotacachi hacia el Valle de Intag, la vegetación se tornaba cada vez más frondosa y verde, recuerdo haber pensado que eso tendría que ser todo, que no podría haber más, pero para mi sorpresa, estaba equivocada. Antes de llegar a casa, supe que había encontrado un lugar muy especial. Y aún así no era todo; cuando estacioné y bajé del auto, el rugido del río Intag firmó en mi nombre: Este era EL lugar!

Desde aquel día, invertí todo mi tiempo, ideas y amor en Pacheco, y ahora, nuestra posada hippie-chic con lugar para diecisiete huéspedes está abierta y en marcha.

La casa original en piedra fue renovada en su totalidad con bamboo y maderas locales; los muebles originales fueron reciclados y reutilizados.

Hicimos de Pacheco un paraíso para perderse en una buena lectura, disfrutar del silencio o de esa tranquilidad tan merecida. El alma de Pacheco es la mesa comunal y nuestra cocina de donde salen, todos los días, platos gourmet hechos en casa con ingredientes frescos y nutritivos, llenos de sabor inspirados en la diversidad y alegría de la atmósfera que nos rodea.

Jimena

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Mira nuestras cómodas y acogedoras habitaciones y cabañas.​

La tarifa incluye un desayuno delicioso que se sirve entre las  07:30 and 10:30 am.

El restautante

El alma de Pacheco es la mesa comunal y nuestra cocina de donde salen, todos los días, platos gourmet hechos en casa con ingredientes frescos y nutritivos, llenos de sabor inspirados en la diversidad y alegría de la atmósfera que nos rodea.

Jimena in the gaden

La huerta nos provee de deliciosas hierbas y frutos orgánicos que incorporamos al menú, este continúa evolucionando con la ayuda de cocineros de todo el mundo que han pasado por aquí en estos años.

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via Intag, Apuela, Ecuador

Km 60

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